Misión Vocacional Capuchina en Canoa, Manabí

Del 24 al 31 de Marzo 2013

CRÓNICA

El Señor te ama, te llama y te envía a hacer discípulos por todo el mundo.

Motivados por la vida que nos da el Resucitado, el equipo de Pastoral Vocacional de los Capuchinos en el Ecuador, realizamos nuestra Misión Vocacional en la parroquia Canoa del cantón San Vicente, provincia de Manabí, con la acogida y cercanía de las Hermanas Franciscanas de María Auxiliadora.

El equipo llegó la noche del sábado 23 de marzo. Inmediatamente nos sentamos para escucharnos y buscar la metodología, lugares y medios precisos para llevar el mensaje de Jesús en esta semana santa.

Al siguiente día, ya era notoria la presencia de los jóvenes que han sentido el llamado de Dios en sus vidas. Estábamos un grupo de veintiocho misioneros, entre religiosos y jóvenes participantes. Hermanos capuchinos: Fernando Ortega, Óscar Ramos (nuestro insigne diácono) y Carlos Tubay; nuestros queridos postulantes capuchinos: Jairo Saá y Fabricio Fuentes; además, las hermanas Margoth (terciaria capuchina) y Sonia (dominica de Nazaret). Los jóvenes misioneros de Junín: Carlos Mendoza, Nohely Bravo, Silvana Mendoza, Andrea Mendoza y Tyrone Menéndez. De Portoviejo: Jonathan Chávez y Jackson Arteaga. De Loja: Edgar Agüinsaca y Guillermo Cabrera. De Cuenca: Saúl Aguilar y Erick Mora. De Colimes: Miguel Peñafiel y Hugo Sánchez. De Durán: Álvaro Arreaga. De Machala: Paulina Tubay. De Quito: Marlon Loaiza. De Ibarra: María José Chávez. De Esmeraldas: María Tipán. Y los jóvenes de Canoa que se unieron a nuestra misión: Paola Ramos, Janeth Dueñas y Jhonny Carrillo.

Iniciamos nuestra experiencia con un almuerzo alegre, con muchas expectativas, de esperanzas, de nuevos rostros e ilusión por vivir lo que Jesús hace latir en nuestro corazón.

Este día, Domingo de Ramos, lo anunciamos al pueblo acompañados de un parlante en el carro y un tríptico. Y, previamente a la Eucaristía, cantamos y oramos con la comunidad en el parque de Canoa. Terminado el acto litúrgico, celebrado y vivido con solemnidad, nuestras hermanas anfitrionas habían organizado el hospedaje y la alimentación para los jóvenes misioneros en las diferentes familias de la parroquia, en donde sentimos la bendición de ser hijos de un mismo Padre.

A las 08h00 del día lunes santo iniciamos nuestra oración comunitaria con los jóvenes misioneros. Momento propicio para una reflexión profunda y el compartir sincero de las motivaciones y sentimientos que cada uno traía a la experiencia. Compartimos dinámicas de integración y creatividad que pusieron sonrisas y confianza en el grupo.

A las 09h00 comenzó el desarrollo de los temas que se habían preparado. Hablamos sobre el Año de la fe, la realidad social, la familia, la respuesta vocacional y las celebraciones de la semana santa. Cada tema fue muy creativo y dinámico, compartido por los animadores en dos grandes y productivas jornadas.

Ya por la noche se invitó a las personas que nos hospedaron estos dos días y llenos de fe nos presentamos y oramos por la vida, por las familias y por las vocaciones.

El día martes a las 07h00 nos encontramos para ir a las diferentes comunidades, llegaron algunos catequistas para llevar a un grupo de misioneros y al resto los fuimos a dejar a su lugar de misión. A dos grupos misioneros les tocó una larga caminata para ir al encuentro de la gente. Y así, nos dispusimos para “remar mar adentro” y vivir lo que Dios ha preparado para cada uno de nosotros. En la tarde de aquel día, llegaron tres sacerdotes dehonianos para visitar las comunidades y ayudar a vivir a la gente el sacramento de la reconciliación.

Y como siempre, el misionero debe estar dispuesto a vivir los riesgos y dificultades que le implica la misión, algunos jóvenes tuvieron que vivir el rechazo y la indiferencia por parte de algunas familias en las comunidades. Pero como el mismo Jesús nos dice en las Bienaventuranzas: “Dichosos ustedes si por mi causa los rechazan, porque será grande su recompensa en el cielo” (Mateo 5,11-12), el ánimo no se borraba de nuestro semblante.

Las once comunidades a las que fueron enviados los jóvenes misioneros son: Río Canoa, Tabuchila, Río Muchacho, Zapallo, Muyuyal, Cabuyal, Badea, La Unión, La Mila, Valle de hacha y Ambache

Canoa fue el lugar estratégico de misión, puesto que por su contexto turístico, la fe y las celebraciones litúrgicas en esta semana santa se dispersan y diluyen por el afán de disfrutar el feriado. De este modo, queriendo hacer un “tsunami misionero” se dividió la parroquia en cuatro sectores: Canoa centro, Canoa sur, Oro verde y la Loma, visitando cada casa y compartiendo con las familias donde se nos abrían las puertas un momento de oración y la lectura de la Palabra. Reunimos a los niños y jugamos con ellos, se hizo lo posible por acompañar a los jóvenes, se visitó a los enfermos, en fin, todo en torno a la figura de Jesús, entregado por nosotros.

El Triduo pascual fue vivido con personajes que nos acercaban al misterio de la pasión, muerte y resurrección, gracias a la participación de los jóvenes y allegados a la Iglesia. Aplaudimos la creatividad, la paciencia y el tiempo dedicado. Es de resaltar el viacrucis, el mismo que congregó a mucha gente y nos llevó a adorar la cruz como signo de vida.

La noche del sábado de gloria, terminada la Eucaristía, hubo un compartir con los jóvenes de Canoa en la playa. Momento muy especial que llevó a expresar nuestra vida desde Dios y su amor en la historia de cada uno.

No podía faltar algo muy característico dentro de la vida fraterna, el festejo del cumpleaños de dos hermanos misioneros: Edgar Agüinsaca y Jonathan Chávez; sonrisas, abrazos, felicitaciones y el detalle de recordar el día en que nacimos para el mundo por la gracia de Dios.

El domingo por la mañana, llegaban los jóvenes misioneros de las comunidades, llenos de alegría, historias, cariño, anécdotas y sobre todo mucha fe, compartida con la gente sencilla. Algunos tuvieron que partir temprano, pero la mayoría participamos de la convivencia vocacional de Pascua que tuvo lugar después de la Eucaristía de las 10h00. Hubo mucho gozo y hermandad y llegado el almuerzo, vivimos un profundo agradecimiento a Dios por lo que hemos experimentado.

En la tarde, los hermanos organizadores tuvimos una evaluación con las religiosas del lugar y valoramos el trabajo de cada uno en la misión. En la noche del domingo nos despedimos y con la gran tarea de orar y continuar compartiendo la vida y el don de Aquel que Vive y comunica vida, partimos hasta la próxima ocasión, al estilo de Jesús, que “pasó haciendo el bien…” (Hch 10,38).

Paz y bien herman@s.

VER VIDEO

Hno. Carlos Tubay

Postnovicio capuchino

Comentarios   

# Guest 06-05-2013 00:31
Hola soy Santiago uno de los que participo como soldado romano y fue un gustaso enorme poder hacerlo, y compartir con personas como ustedes llenos de alegria y fé, que me contajiaron mucho mas del amor de Dios. Les deseo mucha suerte en sus caminos que nuestro santo padre siempre los acompañe.
Responder

Eres el Visitante:visitas

Záparos N50-60 y Cristóbal Sandoval - Telfs: 593 2 3302 373 / 2441 828 - Quito • Ecuador