REGRESO A CASA DE JOSÉ MIGUEL Y SITUACIÓN ACTUAL

 

El viernes, 21 de mayo, en el 20 aniversario de mi llegada por primera vez al Vicariato de Aguarico, inicio una expedición dirigida a encontrarme con José Miguel Goldáraz, en este momento el misionero que más tiempo lleva en la misión junto con el P. Alberto Calvo del Solar que llegaron aquí acompañando a Alejandro Labaka en 1972.

El viaje de COCA a Nuevo Rocafuerte se realiza sin incidentes en dos etapas, de COCA a Pañacocha en lancha rápida de CEPEGA y de Pañacocha a Rocafuerte en el deslizador ALEX del hospital; en Pañacocha estaban esperando la Hermana Alma Margarita con el motorista Santos Jota, dos horas COCA – Pañacocha y otras dos Pañacocha – Nuevo Rocafuerte; a las dos de la tarde almorzando en el hospital Franklin Tello. Por la tarde, en medio de un intenso aguacero, se hicieron los últimos preparativos para dejar todo organizado y salir, en la mañanita del sábado, con la ambulancia fluvial hacia Perú.

SÁBADO, 22 DE MAYO: NUEVO ROCAFUERTE – SANTA CLOTILDE

Después de la eucaristía de la mañana con las hermanas del hospital y un buen desayuno, embarcamos a las 6.30 en la ambulancia y partimos rumbo a Perú; casi inmediatamente tuvimos que regresarnos, uno de los motores de 115 hp no quería encender, en el puerto se cambiaron las bujías y a las 7.30, ya con todo en orden, partíamos definitivamente rumbo al Perú. A las 8 de la mañana parada en Pantoja, primer pueblo peruano, para trámites de emigración y comunicarnos con la hermana Janet, religiosa Mercedaria con la que José Miguel había viajado la semana anterior. A las 9 de la mañana volvíamos a reanudar el viaje sin intención de parar hasta Santa Clotilde. Con algún pequeño percance llegábamos a las 2.30 de la tarde al muelle de la misión de San José del Amazonas en Santa Clotilde. Nos esperaba un buen grupo de misioneros y el grupo juvenil de la parroquia con guitarras y bombo cantando canciones de bienvenida al obispo y sus acompañantes. Subimos inmediatamente a la casa de la misión donde nos esperaba de pié y sonriente, aunque sin boina, José Miguel; nos saludamos, y nos sacamos unas fotos mientras el coro de jóvenes seguían animando la bienvenida; después, almuerzo con los misioneros, siesta y visita a la ciudad de unos cinco mil habitantes distribuidos en cuatro estratos de altura bien organizados.

A la tarde, eucaristía armonizada por el mismo grupo de jóvenes y cena con todos los misioneros y algunos catequistas, doctores, profesores y otras gentes colaboradores de la parroquia para terminar, ya pasadas las 10 de la noche, con un encuentro improvisado con unos diez jóvenes del grupo juvenil parroquial; José Miguel nos acompañó en la misa (en silla de ruedas) y en la cena hasta pasadas las 9 de la noche, estaba tranquilo y contento, aunque protestase del equipo demasiado grande (cuatro personas) que habían llegado a recogerle.

DOMINGO, 23 DE MAYO, PETECOSTÉS: VIAJE SANTA CLOTILDE –NUEVO ROCAFUERTE

Desayuno sostenido a las 7 de la mañana preparado por las hermanas mexicanas de la misión. Nos acompaña José Miguel que, por primera vez, empieza a usar el tenedor con la mano derecha, lo hace con un poco de dificultad, pero con soltura; es una satisfacción para él y para los que le acompañamos.

A las 8 está prevista la misa parroquial, comienza a las 8.25, nada anormal en estas latitudes. Misa muy participada, con la amplia iglesia de madera, construida por los franciscanos en 1937, llena principalmente de jóvenes; todos contentos de tener a un obispo en su celebración en esta fiesta especial de Pentecostés y yo dejándome querer. José Miguel, por prescripción facultativa no asiste a la Eucaristía, se queda en la casa aseándose y preparándose para el viaje.

A las 9.30 de la mañana caminamos hacia el muelle y a las 10 salimos rumbo al oeste, Napo arriba. José Miguel ha bajado por su propio pié, con la ayuda de los misioneros; se coloca sentado en la zona de camilla y partimos dispuestos a llegar a Nuevo Rocafuerte en torno a las cinco de la tarde; la expedición está formada por José Miguel con boina, que es la persona central, dos motoristas, dos enfermeras, el misionero médico y el obispo, todo un lujo que dice humillar al enfermo; pero le hace sentirse satisfecho.

Surcamos en tres etapas: 1ª Santa Clotilde – Angoteros (cuatro horas); José Miguel se tumba una hora en la camilla y consigue incluso dormir un rato; en Angoteros subimos a la casa de las Hermanas Mercedarias Misioneras que han atendido con todo cariño a José Miguel en estos días; una de ellas, Manoli, zaragozana, le ha acompañado hasta este momento; un refresco, el recuerdo del otro puma, P. Juan Marcos Mercier, y vuelta al Napo.

2ª etapa: Angoteros – Pantoja (dos horas) con una breve parada de servicio médico del P. Jack en Santa María. José Miguel se decide a viajar sentado en el cómodo sillón de la parte de atrás; sigue bien, tranquilo, con buen aspecto, atento al río que conoce muy bien, no parece afectarle demasiado el camino.

3ª etapa: Pantoja – Nuevo Rocafuerte (30 minutos); después de realizar los trámites migratorios y la atención médica correspondiente del P. Jack en el centro de salud de Pantoja nos dirigimos decididamente hacia Nuevo Rocafuerte a donde llegamos a las 5.15 de la tarde. Con paradas incluidas han sido 7.15 horas sobre el Napo, era el tiempo pronosticado por los motoristas, buenos conocedores de la zona.

José Miguel viaja en el cómodo sillón de la ambulancia y llega caminando con paso bastante firme y sin apoyo de nadie hasta la casa de los capuchinos en Nuevo Rocafuerte, acompañado de cerca por el Doctor P. Jack. La casa estaba vacía; el P. Manuel, el Hermano Roberto y Milagros Aguirre estaban llegando en ese mismo momento desde COCA en el turno, en unos minutos estuvieron allí junto con las hermanas capuchinas que llegaron del hospital y nos prepararon la cena. Dios sea bendito por su acompañamiento y por la mejoría sensible de nuestro hermano José Miguel

SITUACIÓN DEL P. JOSÉ MIGUEL

Recojo dos párrafos del informe médico firmado en la noche del domingo, 23 de mayo, para que se hagan idea; cuando me sea posible enviaré alguna foto. Cuando escribo esto, noche del lunes 24, la mejoría es más clara.

Diagnosis Clínica: Accidente cerebrovascular, arteria cerebral medio con parálisis lado derecho, prob. Isquémico, d/c hemorrágico

Evolución: Durante cinco días consecutivos se establecía progresivamente control de la presión arterial con dosis incrementales de atenolol, … . Parálisis progresivamente mejor. Deambula con ayuda. Utiliza mano derecha con facilidad para comer. Escritura rudimentaria. Emociones estables.

Firmado. Dr. John MacCarthy, MD. CSSC

PREVISIONES:

El martes, 25 de mayo, viaje desde Rocafuerte a COCA y Quito para ser atendido por los especialistas. El Doctor Ricardo Hidalgo coordina. No es necesaria hospitalización, estará en la Curia Viceprovincial, desde donde se desplazará a los diferentes servicios médicos cardiológicos y neurológicos.

Los doctores prevén, con la experiencia hasta el momento, una recuperación muy cercana al ciento por cien; con la medicación y la rehabilitación oportuna, esperemos que así sea. En este momento es capaz ya de escribir perfectamente en quichua con su letra, siempre un poco zarrapastrosa; pero de eso no tiene culpa el accidente actual.

AGRADECIMIENTOS:

Gracias a todos los que se han preocupado de la salud de José Miguel tanto aquí como en España

Un agradecimiento muy especial al Padre Jack, misionero y médico en Santa Clotilde que le ha tratado con toda delicadeza y cuidado profesional desde el primer momento e incluso ha querido acompañarlo hasta Nuevo Rocafuerte, hasta dejarle oficialmente en manos de nuestro hermano doctor Manuel Amunárriz; hoy, lunes 24 antes de salir le ha tomado la tensión.

Gracias a todos y cada unos de los misioneros de Santa Clotilde y Angoteros a quienes José Miguel había ido a acompañar en su reflexión sobre la misión entre los naporunas y que se han desvivido en atenciones para con él y para con los que hemos ido a recogerlo.

El Señor bendiga a este inmenso Vicariato de San José del Amazonas que, con un grupo pequeño de misioneros, atiende un territorio de 153.000 km2 en seis ríos amazónicos sin otro medio de comunicación que el río; casi 5.000 km de río a navegar.

Un abrazo a todos. Esperamos la recuperación más amplia del Padre José Miguel. Dios le bendiga a él y a todos los buenos misioneros capaces de dar la vida por el evangelio. Un abrazo

 

+ Jesús Esteban

 

 

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