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DESDE EL RÍO NAPO: ANITA

Jesús Eugenio Jáuregui

Se llama Ana Torres Alomía. Simplemente " Anita".

eugenio 1A finales del mes de agosto de este año le amputaron la pierna derecha, un poco más arriba de la rodilla. Dicha operación tuvo lugar en el hospital Militar de Quito. Anita padecía de diabetes, caminaba con dificultad y su cuerpo arrastraba alguna gotera más.

Hace unos meses, en una tarde serena, en su casa de Pañakocha, contemplando el río Napo, narró en esencia su vida con una sinceridad contundente. "Nací en Puyo (provincia de Pastaza) el año 1943. El próximo año, si Dios quiere, cumpliré 80 años.

Pronto me quedé huérfana: mi papá se ahogó cuando tenía 2 meses y mi madre... Me crié con una tía que me trataba mal.

A los 10 años me llevaron al Oriente. Querían casarme en Nuevo Rocafuerte cuando tenía yo 14 años con un "viejo" de 52 años que se apellidaba Cisneros. En ese momento intervino monseñor Miguel Gamboa diciendo: "Esta hija es nuestra ". Y me quedé en el internado de la misión. "Bien estoy aquí" - me decía para mis adentros.

En el año 1959 pasé a Pompeya donde estaba P. Juan Santos y las hermanas Lauritas. Allí hice de todo: lavé ropa, cociné, atendía la tienda, manejé motor fueraborda y también daba clases a los niños.

Seis años más tarde bajé a Pañakocha (población fundada por P. Camilo Mujika) y me casé con César Astudillo. En Pañakocha llevo viviendo 57 años.

Organicé este negocio del comedor y la pensión. Primero se llamó "La Delicia" y más tarde "Las Palmas". Unos años fui dirigente de la comuna, trabajé en el Registro Civil, me nombraron presidente de la Junta Parroquial, luego vicepresidenta y al final vocal.

Si me pregunta usted, qué aprendí en mi vida? , le diré esto:

+ Si no sé algo, pregunto.

+ Nunca me han gustado las injusticias.

+ Intento decir la verdad.

A esta mujer morena e impulsiva le conocen todos los que surcan el río Napo de Coca hacia Perú. Posee una especial "inteligencia experiencial" (Theobald). Perdió el garbo de antaño pero su risa explosiva se mantiene a pesar de las contrariedades de la vida.

Mujer de una sola pieza. En estas sencillas letras va nuestro sincero homenaje hacia ella y a tantas mujeres que sembraron vida en esta "tierra poblada de aullidos".

Recordando a Anita, no sé porqué, me vino a la memoria los versos del poeta peruano César Vallejo :

" Me extraña cada firmeza,

junto a esa agua que se aleja,

que ríe acero, caña".

Llakishkawan.

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