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EL GOBIERNO DE NUESTRA ORDEN

CAP. VIII DE LAS CONSTITUCIONES

El final del Capítulo VIII sobre el gobierno de la Orden sirve de fundamento en el que se apoya todo el articulado del mismo: “Las estructuras de gobierno de la Orden y sus instituciones son también expresión de nuestra vida y vocación y acompañan el camino de nuestra Fraternidad” (Constituciones 145,1).

Es un pronunciamiento decidor y conclusivo de lo que supone este Capítulo, tan iluminador y esclarecedor como la guía del Espíritu Santo para este “Cuerpo místico de Cristo” que es nues- tra Fraternidad.

Integrada por “personas consagradas”, la Fraternidad reúne a quienes hacen de su vocación una búsqueda de la voluntad del Padre.

Esta Fraternidad, como comunión de personas consagradas, procura expresar la voluntad de Dios en las diversas responsabilidades y servicios, bien hacia la propia fraternidad como la que se deriva de la solicitud pastoral. La Iglesia es la mediación y la fraternidad, como vivencia cari- tativa, hace posible la construcción de Iglesia.

 

APUNTES DESTACADOS

Sentido de Iglesia. Desde los primeros números de este Capítulo, claramente se establece la razón de Iglesia (117,1,2,3) que ha de predominar en los principios de gobierno de la Orden: autoridad suprema del papa (# 122,1), el recurso repetido a la Santa Sede, en determinados momentos (# 123,7,9; 126,3,4; 127,1), marcan en la práctica esa razón de comunión y de obe- diencia, (117,1).

Sentido de Fraternidad. “Somos una Orden de hermanos”. Por más que nos veamos obliga- dos a contar con unas estructuras organizativas, en el quehacer diario, en la rutina más intrans- cendente de nuestros oficios, se juega y se refleja el sentido de pertenencia de cada hermano a esta Orden, tan chica y tan grande, que hará verdad nuestra comunión con los hermanos a nivel local como en estructuras más amplias en las respectivas circunscripciones y, en general, con toda la Orden.

Sentido de servicio. Las estructuras más amplias del gobierno de la Orden y sus representan- tes deben manifestar ese “vínculo de comunión” entre los hermanos. Minoridad, pobreza, son características que deben manifestar el espíritu de servicio en quienes representan a los herma- nos y, asimismo, en la instancia máxima de decisión, el Capítulo General, y, en otros niveles, estructuras correspondientes.

Sentido de comunión. Como eslabones que enlazan nuestra vida fraterna, se entienden las instancias de gobierno a la hora de definir el ejercicio de la autoridad. Participación de los her- manos en diversas elecciones, consulta, refrendo de la Santa Sede, autorizaciones, ausencias, ceses, impedimentos, según los casos, ponen de relieve esa condición de dependencia, “unidad y comunión” del que participa la Orden. “Con el consentimiento de su consejo”, “consultado”, repetido con frecuencia señalaría un servicio comprometido con el sentido fraterno. Ese recur- so al parecer de los hermanos en decisiones de alguna relevancia muestra el talante de servicio con que deben desempeñarse los representantes de los hermanos.

APUNTE FINAL

Cuando por vocación, por carisma, por convencimiento personal, abordamos instancias, ajenas aparentemente a este espíritu, con alguna frecuencia provoca en nosotros una cierta prevención a tratar sus implicaciones y consecuencias en nuestra vida. La vida fraterna discurre y se mani- fiesta exactamente en todo nuestro hacer.

La calidad de nuestra vida fraterna hace también fraterno el gobierno de nuestra Orden.

Hno. Marcelino Armendáriz

 

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