EN LA FIESTA DE NUESTRO PADRE

SAN FRANCISCO 2013

 

Queridos hermanos paz y bien

Estamos celebrando la fiesta de nuestro Padre san Francisco. Un año más para rememorar el gran legado de fe y hermandad que nos confió como carisma, y en este contexto, debemos dar gracias a Dios, nuestro Padre bueno por los favores recibidos que son muchos.

Nuestra Viceprovincia ha vivido momentos importantes en los últimos meses, instantes que deben llenarnos de gozo y esperanza: la Profesión temporal de tres hermanos[1], la ordenación sacerdotal de dos hermanos[2], la renovación de la profesión temporal de 9 hermanos[3], el ingreso de cinco jóvenes postulantes[4] y la continuidad de dos jóvenes postulantes que se preparan al noviciado[5]. Diecinueve jóvenes formandos en total. ¡Quién podría decir que no son éstos motivos suficientes para alegrarnos! Solamente un necio lo negaría. Son realmente signos vivos de una fraternidad que camina y que avanza modestamente desde la mirada de Dios. Así, ante la realidad de esperanza y desafíos que ciñen nuestra vida pongamos nuestra atención en la figura de Francisco que nos sigue cautivando.

Francisco animado por la Palabra comunica fe y vida

Francisco transforma su vida en contacto con el Evangelio. Es decir, la Palabra de Dios se convierte en fuente de sabiduría y motor para seguir al “Altísimo Señor”. En los inicios de su conversión, y a lo largo de su vida, fue fundamental para Francisco el Evangelio. En él leyó un pasaje que le cambió la vida: «El Reino de Dios está dentro de vosotros. ¡Alegraos! Bienaventurados vosotros, los pobres…!» Y comprendió que ésa era la razón para ser feliz: comprendió ¡que todos somos hijos del Reino, que somos hijos de Dios! Y volvió a su comunidad cantando, bailando y tocando con dos palos de madera, como si fueran el violín y el arco, maravillado con lo que había descubierto. ¡Era lo que buscaba y lo que deseaba encontrar!

El Ministro General en su carta “Tú eres nuestra fe” nos anima a custodiar y cultivar el don de la fe, a renovar nuestra relación con Dios, y a responder con presteza a la misión que Él nos confía y todo esto centrados en la Palabra que conduce nuestra vida.

Hermanos, solamente podemos renovar y animar nuestra vida desde lo “esencial”, desde Jesús y su Palabra, no de otra manera. Debemos explicitar nuestra experiencia de fe, motivados y fundamentados en la Palabra. No podemos callar, esconder y tapar lo que va sucediendo en nuestro interior, sino presentar y transparentar lo que somos en ambiente de confianza, “dando testimonio de la belleza de la fe, y ayudándonos con misericordia y paciencia en la fatiga del creer”.

Francisco en el encuentro con el hermano marginado comunica su esencia de hermano menor

Francisco era también el hombre de la alegría. Le gustaba cantar y bailar. Superó las crisis de su vida porque volvió siempre a los orígenes, es decir, al Evangelio y a los leprosos. Ésta fue la clave. Y, durante muchos años, las leproserías fueron el punto de encuentro, las casas de referencia de los hermanos de la Orden. ¿No será hora de pensar como Viceprovincia en que debemos ir a estos lugares, propios de nuestro carisma? ¿No será momento clave para hacerlo cuando el Papa Francisco nos invita a ir a las periferias? Escuchando a varios hermanos y sobre todo a los más jóvenes, me parece que debemos considerar esta reflexión… puede ser que el paso a esta posibilidad nos permita recrear nuestra verdadera esencia de menores. Que Dios, nuestro Señor nos alcance este deseo.

Francisco hombre hecho oración comunica paz

A Francisco lo conocemos como el hombre hecho oración. Frecuentemente se retiraba a lugares solitarios como nos cuentan sus biógrafos. Así, por ejemplo, subía una vez al año al monte Alvernia, con ocasión de la fiesta del arcángel san Miguel, del que era un gran devoto. Se retiraba para estar en la intimidad con el Señor.

Allí pasaba sus cuaresmas, e iba por las cuevas, buscaba lugares bonitos, cargados de energía, de encanto, de belleza, etc. Y, precisamente en este lugar, recibió del Señor la gracia de los Estigmas, como consuelo al sufrimiento… Pienso que esta imagen nos debe llevar a meditar sobre nuestra vida de oración y contacto íntimo con Dios. El Ministro General nos recalca que “la dimensión contemplativa de nuestra vocación es esencial para nutrir la vida de fe” y nos exhorta a no ser avaros en dar nuestro tiempo a la oración personal y comunitaria. Ante el llamado del padre General y la necesidad que vemos con nuestros propios ojos, les invito hermanos a que hagamos un paréntesis a nuestras actividades cotidianas y dediquemos un espacio prudente al retiro. El pretexto ya lo tenemos…

Feliz fiesta

Quito, 23 de septiembre de 2013

Fiesta del Padre Pío

Fraternalmente,

 

Hno. Vicente Quisirumbay, OFMCap.

Ministro Viceprovincial

 


[1]Gabriel Yamberla, Didio Guevara y Manuel Feijoo.

[2]Óscar Ramos y Rodolfo Arteaga

[3]Carlos Tubay, Saúl Cadena, Teófilo Córdova, Ángel Cuenca, Jorge Guachichulca, Leandro Delgado, Emilio Loaiza, Paúl Jaramillo y René Yanquihuen.

[4]Carlos Mendoza, Rodolfo Maji, Miguel Peñafiel, Jhonatan Chávez y Andrés Otero.

[5]Jairo Saá y Fabricio Fuentes 

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