Quito, 08 de diciembre de 2012

 

Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María

 

Queridos hermanos: paz y bien

El relato de la anunciación a María es una invitación a despertar en nosotros algunas actitudes básicas que hemos de cuidar para vivir nuestra fe de manera generosa y confiada. Basta que recorramos el mensaje que se pone en boca del ángel y la respuesta generosa de María.

"Alégrate". Es lo primero que María escucha de Dios, y lo primero que hemos de escuchar también nosotros. “Alégrate” esa es la primera palabra de Dios a toda criatura. Cómo no alegrarnos ante una buena noticia venida de Dios. Cómo no llenarnos de felicidad cuando nuestros nombres son tomados en cuenta para una vocación y misión venida de Dios. “Él nos ha elegido en Cristo, antes de crear el mundo para que fuéramos santos e irreprochables a sus ojos por el amor...” (Efesios). 

“El Señor está contigo”. Dios nos acompaña, nos defiende, y busca siempre nuestro bien. Podemos quejarnos de muchas cosas, pero no del abandono de Dios. Él siempre está. Lo hemos constatado a lo largo de la historia de nuestras propias vidas. Toca nuestra puerta, espera que le abramos… Es la alegría interior que nace en quien se enfrenta a la vida con la convicción de que no está solo. Una alegría que nace de la fe.

“No temas”. Son muchos los miedos que pueden despertarse en nosotros. Así lo sintió María... miedo ante el misterio, miedo al futuro, al compromiso, a la enfermedad, a la muerte. Nos da miedo sufrir, equivocarnos, sentirnos solos, no ser amados, no ser felices. El miedo puede paralizarnos, puede ahogar la vida, por eso necesitamos abandonarnos en él, confiar… hay que cuidar la vida interior para permanecer firme ante la oscuridad y vencer los temores, de lo contrario estaremos vacíos y seremos más vulnerables todavía.

“Has hallado gracia ante Dios”. No sólo María, también nosotros hemos de escuchara estas palabras, pues todos vivimos y morimos sostenidos por la gracia y el amor de Dios. La vida sigue ahí con sus dificultades y preocupaciones, pero la fe y la gracia venida de nuestro Padre bueno, nos hace fuertes, perseverantes y fieles. Busquemos incesantemente la voluntad de Dios poniendo nuestra vida en sus manos… eso vale y tiene sentido… nuestras fuerzas humanas son muy poco…

Queridos hermanos procuremos escuchar la voz de Dios… procuremos seguir el ejemplo de María.

“Apertura de Corazón”. La Inmaculada nos hace entrever que nuestra vocación tiene que partir de un corazón enteramente abierto, desnudo ante Dios - que no se guarda nada- para que él haga su obra. Un corazón indiviso. No se puede andar de la mano del Señor, del AMOR verdadero y coquetear con otros amores…

“Compromiso con una misión de servicio al mundo”. Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. Nada para nosotros, todo para Dios y su Reino. Esto implica convicción y Testimonio. No han vendido a ser servidos, a acomodarse, sino a servir y pasar necesidades. Lavemos los pies como hace Jesús con sus discípulos.

“Acojamos con fe la voluntad de Dios”. Él nos ha llamado en libertad a esta vocación, nosotros no lo hemos elegido. Él nos ha elegido. Dejémonos moldear por su voluntad. Somos hechura de sus manos y nos debemos a Dios. Él nos consagra…

“Alegría” Vivamos con alegría nuestra vocación. Prohibida la amargura. No seamos pregoneras de calamidades y desesperanzas, seamos portadores de paz, esperanza y amor. Hagamos visible la Buena Noticia con nuestras vidas. 

"El Proyecto de Dios es nuestro Proyecto". Hemos trabajado un Proyecto Común. Tenemos un itinerario, hagámoslo vida, no lo dejemos guardado en la repisa del olvido.

Que María Inmaculada, nuestra Madre y Patrona, interceda por nosotros sus hijos "menores".

Felicidades a todos y en particular a los hermanos que cumplen años de Profesión y vida sacerdotal.

 

Fraternalmente,

Hno. Vicente Quisirumbay, OFMCap.

Ministro Viceprovincial

 

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