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Retiro cuaresmal 2020

 

1. COMBINAR ARMÓNICAMENTE

"La tradición capuchina nos enseña a saber combinar armónicamente contemplación y acción; nos impulsa así a seguir a Cristo, cuando contempla en la montaña o cuando anuncia el Reino de Dios". Constituciones 15,4.

El texto arriba citado de las Constituciones nos invita a combinar armónicamente la vida interior y la actividad apostólica. Si aparece esta cita es porque con frecuencia ambas dimensiones de nuestra vida están sin equilibrarse.

Sería interesante revisar el ritmo personal de vida y el horario fraterno. Y preguntarnos:

  • ¿Cuántas horas dedico a apoyar a los otros, al cultivo de la vida interior, al descanso...?
  • ¿A qué le doy más prioridad hoy?
  • ¿En las tareas diarias puedo incluir ciertas jaculatorias espirituales?

Piensa que orar es una acción valiosísima en nuestra vida capuchina:

  • ¿Cómo oras?
  • ¿Ves alguna propuesta para mejorar la calidad de tu oración personal y fraterna?
  • ¿En tu día a día notas que la oración te lleva a ser más compasivo con los otros?

 

2. CONSTITUCIONES 15,4

Cuando meditamos con el evangelio entre las manos percibimos que Jesús supo establecer un rico entramado relacional: con su Abbá, con las personas y con Él mismo. Eran tres vasos comunicantes que se influían mutuamente. Uno hacía crecer a los otros dos.

En esta Cuaresma Jesús nos anima a que la búsqueda de Dios, la Fuente del Amor, el trato con los otros y la autoestima crezcan de forma pareja.

Estamos invitados a crecer en la CONFIANZA.

Empecemos por aceptar al otro con más intensidad y verás que el amor a Dios aumenta.

Y la confianza, cuando aumenta, va puliendo el ego que siempre asoma.

 

3. ILUMINACIÓN BÍBLICA

Leemos despacio y meditamos estos textos: Mateo 4,1-11 o Lucas 4,1-13.

Lo que las tres tentaciones buscan es el engrandecimiento del ego (todo esto será mío; yo seré sostenido y todos lo reconocerán; mi hambre será satisfecha).

La respuesta de Jesús podríamos traducirla hoy así: no vivas sólo para lo externo, cuida también lo interior. No desconfíes de la vida. Tú no eres el centro del mundo, sal de ti.

La respuesta de Jesús a estas tres tentaciones es SERVIR Y ADORAR, es decir, salir del ego y poner la mirada en el otro (servir) y en Dios (adorar). Servir y adorar puede declinarse en un solo verbo: amar. El criterio para medir la calidad humana de una persona es atender a su nivel de servicio y de adoración: tanto más servimos y adoramos, tanto más humanos somos. Somos felices si cuidamos nuestro interior y si ayudamos a los demás. Todo esto puede resumirse en dos palabras: sabiduría y compasión, gracia y misericordia, recibir y dar. La ecuación es inequívoca: recibir (+) dar (=) ser.

  • ¿Hay suficiente desierto (sobriedad corporal y afectiva) en tu vida, de modo que se posibilite el discernimiento?
  • ¿Bienestar, reputación, seguridad... te tientan?
  • ¿Cuidas tu interior? ¿Confías en la vida? ¿Sales de ti?
  • ¿Comprendes que el camino espiritual supone estar en el mundo sin ser de él?

 

4. NUESTRA VIDA DE PENITENCIA

En las Constituciones 110,5 leemos: "Ofrezcamos por nuestra salvación y por la de los demás la pobreza, la humildad, las molestias de la vida, el fiel cumplimiento del trabajo cotidiano, la disponibilidad para el servicio de Dios y del prójimo y el compromiso de cultivar la vida fraterna, los achaques de la enfermedad o de los años e, incluso, las persecuciones por el Reino de Dios, a fin de que sufriendo con los que sufren nos alegremos siempre de nuestra conformación con Cristo".

  • ¿Estas indicaciones prácticas de nuestras Constituciones te parecen que pueden ser ofrendas de amor concreto en esta Cuaresma?
  • ¿O qué plan penitencial te propones en esta etapa de tu vida como respuesta al amor de Dios?

Hno. Eugenio Jáuregui

 

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