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LINEAMIENTOS

DE EVANGELIZACIÓN Y MISIÓN

Hermanos Menores Capuchinos

Custodia del Ecuador

 

El principal apostolado del hermano menor es vivir en el mundo la vida evangélica en verdad, sencillez y alegría (Const. 147)

PRESENTACIÓN

Nuestro camino de Hermanos Menores Capuchinos inicia en Asís el día 3 de julio de 1528. En el año 1571 ya eran 3.300 y en 1619 llegaba el número de hermanos a 14.000, comprometidos en todos los campos del apostolado católico, principalmente en la asistencia a los apestados y en el ministerio de la predicación popular.

Los hermanos capuchinos desde 1951, que llegan por segunda vez a Ecuador, se caracterizaron por la contemplación y cercanía al pueblo. A los seis años de fundada la Custodia, ya había 11 presencias (1951-1957), que se ubican en lugares de frontera como Mariano Acosta, zona de Intag y zona noroccidental de Pichincha (Gualea). (cfr. http://capuchinosdelecuador.org/index.php/custodia/historia/173-custodia-viceprovincia-1951-2001)

La prefectura de Aguarico es una misión de frontera, erigida por el papa Pío XII en 1953 y entregada a los capuchinos.

Entre los años 1970-1976 se crean nuevas fraternidades: fuertes y pobres, de contemplación y apostolado en Playas; una de trabajo en Guayaquil y otra de inserción en Alcedo.

Entre las tareas apostólicas recordamos las misiones populares, el apostolado de la educación, la religiosidad popular, promoción humana, acompañamiento y formación de laicos y comunidades, entre otras.

En varias ocasiones se han elaborado planes y orientaciones para la evangelización y la misión, entre las que mencionamos el “Plan de Evangelización de la Viceprovincia”, aprobado el 10 de noviembre de 2000, con un marco referencial y orientaciones pastorales.

El presente documento “Lineamientos de evangelización y misión” valora, agradece y anima la evangelización y misión de los hermanos capuchinos de la Custodia del Ecuador, a la vez que pretende motivar la conversión y creatividad pastoral para vivir y celebrar la fe, desde la Palabra de Dios, siguiendo los pasos de Jesús y asumiendo sus actitudes (cf. Mt 9, 35-36; 2-Cor 8, 9).

Francisco y Clara de Asís señalan nuestra identidad de Hermanos Menores, para fortalecer la pasión evangelizadora, teniendo en cuenta el espíritu capuchino de fraternidad, minoridad, penitencia e itinerancia, que nacen desde la fe y se reflejan en las Constituciones de los Capuchinos.

El estímulo y testimonio de Alejandro, Inés y de tantos hermanos capuchinos que nos han precedido en la tarea evangelizadora del Ecuador, desafían nuestra creatividad para responder a la realidad de entonces, de ahora y del futuro, tal como nos anima Evangelii Gaudium y otros documentos eclesiales y capuchinos a nivel general y de nuestra Custodia a lo largo de los años.

Este documento no señala normas o criterios que coarten u obliguen a cada fraternidad, ni es un “plan” que nos condiciona, sino un estímulo y brújula para afrontar con Espíritu los desafíos (1), el discernimiento (2) y el estilo capuchino (3) de evangelizar y misionar desde la fraternidad e itinerancia, entre los menores del mundo de hoy.

 

1. DESAFÍOS

En nuestra cultura y realidad ecuatoriana, estamos llamados a acoger la misión que Dios nos entrega, desde el discernimiento de la presencia de las “Semina Verbi’’ en otras culturas (cfr Ad gentes, 11), defendiendo la vida y la dignidad de la persona y promoviendo relaciones armónicas con un lenguaje actual, cercano y comprensible.

Como Iglesia “en salida”, estamos llamados a descubrir las “periferias existenciales” de hoy y expresar la misericordia y ternura de Dios, porque "la actividad misionera representa aún hoy día el mayor desafío para la Iglesia» y «la causa misionera debe ser la primera»" (EG15), superando cualquier tentación de parálisis, individualismo, sectarismo, apropiación y reproducción de esquemas o acciones pastorales.

Seguimos la vocación de Hermanos Menores entre los menores, como lo hicieron Francisco y Clara en las periferias y con los leprosos de Asís; así como de tantos capuchinos que se ubicaron entre los marginados, sabiendo que “el principal apostolado del hermano menor es vivir en el mundo la vida evangélica en verdad, sencillez y alegría” (Const. 147, 2).

 

2. DISCERNIMIENTO

Desde la cultura del encuentro, con relaciones interpersonales maduras, con sentido crítico y esperanzador y poniendo la confianza en Dios, los capuchinos tenemos la disponibilidad personal y comunitaria para la construcción del Reino de Dios en Ecuador y el mundo, como “contemplativos en acción” con un amplio ecumenismo.

Como discípulos de Cristo, hemos sido llamados para estar con Él (cfr. Mc 3,14-15) y para anunciar la Buena Nueva (cfr. Lc 4,18-21), especialmente entre los que más sufren (cfr. Mt 25,31-42).

Además, el Papa Francisco nos pide que seamos una Iglesia “en salida”, con las puertas abiertas, yendo a las las periferias humanas (cfr. EG 15), buscando un desarrollo sostenible e integral (LS 13), con armonía, justicia, fraternidad, paz y amor en nuestro mundo de desigualdades, injusticias y violencia (cfr. LS 82). Por eso, hemos de vivir la espiritualidad profética y contemplativa, superando el consumismo (cfr. LS 222) y optando por la cultura de la vida (DA 358).

Los hermanos Menores debemos habituarnos a leer los signos de los tiempos, para que las iniciativas apostólicas correspondan a las exigencias de la evangelización y a las necesidades de los hombres (Const. 149, 1), viviendo en coherencia personal y comunitaria la minoridad e itinerancia (cfr. III CPO 12), para crear un mundo nuevo en la justicia y la paz (cfr. Const. 175, 4), en nuestros contextos pastorales y especialmente en el apoyo a las Iglesias jóvenes o donde es urgente la nueva evangelización (cfr. Const. 178, 1) y nos empeñemos en  vivir con simplicidad la radicalidad de las bienaventuranzas (Const. 181, 1-2). Así podremos ser auténticos para ser creíbles.

Nos recuerda el VIII CPO que el primer apostolado de los capuchinos es la vida fraterna, en conversión pastoral, franciscana y ecológica, siendo testigos alegres del Evangelio, especialmente en lugares más difíciles.

 

3. ESTILO DE MISIÓN

Nuestro estilo de evangelización y misión es desde la fraternidad y minoridad con alegría, conversión, verdad, justicia, paz, respeto a la creación, amor, humildad, solidaridad, unidad, servicio, dignidad.

Estamos convencidos de que los laicos son sujetos de evangelización, con quienes formamos comunidad y creamos fraternidad en el mundo (en la casa común), para juntos defender y celebrar la vida. Para ello colaboramos en su formación integral.

Como “menores” somos llamados a sanar heridas y realizar el pastoreo de la misericordia, con actitud de escucha y acompañamiento, privilegiando a los que sufren, sobrantes, enfermos, ancianos…

Como “itinerantes” debemos anunciar el Evangelio con creatividad, en nuevos espacios, con nuevos lenguajes, entre nuevos sujetos y con estilo profético, incluso “ad gentes”.

Con este espíritu, a lo largo de la historia y de las fraternidades de la Custodia, realizamos tareas apostólicas diversas, entre las que mencionamos la preparación y celebración de los sacramentos, la solidaridad con los más pobres, entre las minorías sociales y culturales, escuchando y acompañando a laicos y consagrados/as, defendiendo la vida y los derechos humanos, culturales y ecológicos. Con estilo capuchino, colaboramos también en la misión (ad gentes e inter gentes) de la iglesia en la educación, salud, familias, jóvenes, organizaciones populares y el compromiso por JPIC, motivados  -entre otros- por el ejemplo de Alejandro Labaka e Inés Arango.

Son propuestas y compromisos diferenciados, según los hermanos, las fraternidades, las iglesias locales y las circunstancias de cada lugar, sin pretender ser “maestros” sino “testigos” que viven y actúan en fraternidad, en equipo y en red con laicos, consagrados/as y voluntarios, con sentido eclesial.

Cada una de las fraternidades ha elaborado el “Proyecto comunitario de vida”, donde asume responsabilidades pastorales en la iglesia local donde está inserta, dentro del marco del Proyecto de la Custodia (2011-2020), y teniendo en cuenta el “Plan pastoral” de cada diócesis.

Valorando y discerniendo las diversas actividades pastorales de los hermanos y las fraternidades, pretendemos dar calidad evangelizadora, estilo capuchino, sintonía eclesial y compromiso por el Reino, entre los más necesitados. Eso nos exige un proceso continuo de conversión y de capacitación para responder adecuada y creativamente a los diversos desafíos.

 

4. PROPUESTAS

Revisar y actualizar el “Plan pastoral de la fraternidad”, teniendo en cuenta la realidad que nos desafía y el “Plan pastoral diocesano” (o arquidiocesano o del Vicariato).

Valorar y discernir nuestros diferentes compromisos y actividades pastorales, personales y fraternas, de tal modo que respondan a las propuestas actuales de la Iglesia Católica, de la Orden Capuchina y de la Custodia.

Desde nuestra identidad y peculiaridad capuchina, como hermanos menores en itinerancia, estamos llamados a priorizar (entre otros apostolados y pastorales) la entrega misericordiosa a los descartados y sufridos, el trabajo en equipo y red entre nosotros y con otros, la defensa de la vida en todas sus formas, así como nuestra formación integral y de los laicos, siempre desde el Proyecto comunitario de Vida.

 

Comisión de Apostolado, misión y JPIC

Abril  2017

 

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