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Encuentro de Laicos y los Capuchinos en Ecuador

10 al 12 de septiembre de 2010

QUITO – NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE

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Puntualmente, a las 5 de la tarde, hemos iniciado el 1er encuentro de laicos comprometidos con los capuchinos en nuestra casa del Sur en Quito. A lo largo del día habían ido llegando los invitados de las distintas fraternidades. Y poco a poco nos íbamos dando a conocer en la espera para comenzar.

Todos fuimos recibiendo una escarapela para lucirla sobre nuestro pecho con nuestros nombres y el lugar de origen.

Los hermanos neoprofesos –Teofilo, Roberto, Ángel, Jorge, Saul- están atentos para todas las indicaciones que fueron necesarias.

Desde el inicio estaba presente la comisión de apostolado y misión –José Cruz, José Antonio, Mateo, Roque.

Eran las 5 cuando José Cruz inicio el encuentro con el saludo de rigor. Y dando el micrófono al matrimonio Mónica-Mauricio comenzaron ellos a animar al grupo con cantos y dinámicas de integración. Gozamos con la capacidad de la Sra. Mónica por animarnos y entusiasmarnos. Como buena carismática, vecina del convento y amiga de los hermanos, nos enfundo en los cantos animosos de los carismáticos. Su marido Mauricio nos hizo conocernos a fondos en una dinámica larga y linda de presentación mutua formando dos círculos cerrados.

Eran ya las 6:30 de la tarde cuando iniciamos el acto programado de oración. Canto franciscano, lectura de un trozo de la carta de san Francisco a todos los fieles, preces y canto franciscano.

Pasamos a servirnos la merienda. Una merienda acertada compuesta de una sopa intensa, arroz con guatita y un bollo guayaquileño. Nuestra felicitación. No solo nos gustó sino que también nos calentó el cuerpo en este Quito frío.

A las 8:15 seguimos nuestro encuentro. Cada uno de los invitados se ha presentar en público y dar a conocer algo de quién es y de lo que hace con los capuchinos en su ciudad.

Pasadas las 9 de la noche van desapareciendo todo, pues está organizado el que vayan a dormir a casas amigas y puedan allí compartir con ellas lo que hacen entre los capuchinos en las distintas fraternidades. Un éxito.

Se está pero muy contentos por este 1er encuentro de nuestros colaboradores en la fraternidad.

 


Muy hermoso ayer a la noche, terminando el día, al filo de las 10, y al hacer el reparto de los invitados al encuentro a las diferentes familias de acogida. Con alegría visible cada una de ellas recogía su parte, a su “misionero-a”, que así fue como fueron quedando e imponiéndose el modo como nombrarlos. Los hermanos de Quito Sur acogían a los hermanos de la Amazonía, de la Costa o de la Sierra. El Señor continúa dándonos el don de la fraternidad. Somos hermanos. Y así fueron repartidos los 37 “misioneros” presentes. De noche viajarían los que quedaban por llegar de Playas.

Desayuno y oración.

Amanecía el día. El programa corre. De mañanita, a las 7, es hora de tomar el desayuno sentados a la mesa de la familia de acogida  e ir completando y valorando el mutuo conocimiento de nuestra vida familiar y de nuestra vida en trabajo pastoral con los capuchinos. De una quedamos todos enriquecidos y centrados en la temática de nuestro encuentro, nuestro apostolado y misión hoy, que venimos compartiendo desde la presentación por casas e individual en la noche de ayer.

A las 8 nos encontramos todos en la Fraternidad del Sur (Fraternidad de Ntra. Sra. De Guadalupe) para nuestra oración comunitaria, preparada y dirigida por los hermanos Mateo y Germán junto con los “laicos misioneros” de Quito Norte y Quito Sur.

Nuestra vocación laical, el tema de la mañana.

Quisimos siempre que el tema fuera tratado por un matrimonio laico y comprometido. Nuestros laicos, padres y madres de familia, recibirían de un compañero más su testimonio cargado de la vivencia de la fe.

De modo sencillo se presentó la ocasión de invitar a este matrimonio cuyos nombres son Washington Urresta y Gema de Urresta, 25 años de casados, con 5 hijos, y ambos del Camino Neocatecumenal. El Sr. Washington había recibido el contrato en la Curia Viceprovincial. Estando satisfechos con el trabajo realizado y conociendo su pertenencia desde hacía 27 años al Camino Neocatecumenal se le invitó a desarrollar desde su experiencia su visión del laico cristiano.

Como ocurre en estos casos nos expuso con sencillez el proceso de su vida desde la insatisfacción, la infelicidad, aun teniendo aquello que humanamente es apetecido por la gente. Un amigo le condujo hacia las catequesis neocatecumenales donde libremente decidió ser parte de la comunidad, del camino, donde finalmente se encontró con Dios.

Nos hizo ver a todos el proceso de fe que lentamente se va dando en los distintos miembros, conociéndola mejor, profundizando en ella; nos hizo ver el poder de la fe y cómo ésta, por sí misma, sin influjo externo le hace a uno cambiar de vida, de actitudes. Es realidad que el Espíritu Santo transforma la vida de uno. Y nos hizo ver cómo Dios se va presentando en los acontecimientos de la vida.

Quiso darnos a conocer los inicios del Camino y los pilares sobre los que se basa, que son la celebración semanal de la palabra de Dios, la celebración de la eucaristía y la comunidad. Hizo gran hincapié en la responsabilidad de los padres de trasmitir la fe a los hijos.

Finalmente su esposa, Gema, tuvo su momento de compartirnos su experiencia como madre y esposa desde la fe en Jesús. Nos hizo ver las dificultades de la vida matrimonial, comunes a todos los matrimonios, que gracias a la fe pueden superarse.

Para nuestro provecho se mandó trabajar en grupos con las siguientes preguntas: 1. Compartir brevemente lo más llamativo de la exposición presentada por el matrimonio. 2. Desde nuestra experiencia de laicos comprometidos señalar los elementos que nos identifican en nuestra vocación laical.

Eucaristía reposada.

Para terminar la mañana se programó la eucaristía. La queríamos tranquila, reposada, descansada, estando sencillamente presentes ante el Señor Jesús que nos acompañaba y a quien queríamos celebrar y proclamar la plegaria eucarística.

Encontramos como momento oportuno el compartir el trabajo de los grupos en el tiempo de homilía y ofrendas. Todos vimos como acierto el hacerlo así, ante la presencia del Señor entre nosotros. Terminamos la Eucaristía con una acción de gracias compartida con libertad.

Laicos – religiosos – la Iglesia en estado de misión, el tema de la tarde.

El Hno. Roque Grández tenía la charla o la ponencia de esta tarde. Hizo una presentación desde un trabajo en powerpoint donde desarrolló con detalle la identidad del laico tal como está recogida en Christifideles Laici y en Aparecida.

Precedió a ella una presentación de nuestra situación eclesial como cambio de época, que nos toca vivir, y algunas notas negativas de la Iglesia que presenta Aparecida. Nos hizo ver lo que la Iglesia Latinoamericana espera de los religiosos o la luz que la Iglesia da a los religiosos para su realización en los momentos actuales. Para terminar en la declaración de Aparecida de constituirse en estado de Misión y en su decisión de llevar a cabo una Misión Continental, que no es posible llevarla a cabo sin la cooperación de los laicos, quienes deben estar presentes en su concepción y gestión.

Sirviéndose de una foto tomada desde la casa con el fondo de un Quito inmenso ante nuestros ojos se propusieron dos preguntas como trabajo en Grupo: 1. Tenemos que hacer Misión aquí, en este barrio, planifica la Misión: describe las tareas del párroco, de las religiosas, de los laicos. 2. Pon el título a tres charlas en la sala de reunión.

Después del refrigerio de media tarde y reunidos en plenario los 5 grupos dieron a conocer cómo ellos planificarían una misión. El Hno. José Cruz dirige el plenario.

La hora de la alegría franciscana.

Siendo las 9 de la noche se está iniciando la hora de la alegría franciscana, donde compartiremos las cositas que desde las distintas fraternidades se han traído y gozaremos de las distintas actuaciones de cada uno de los grupos presentes. Como en todo acto solemne, el Himno Nacional es entonado siendo coreado por todos. En la misma están presentes también las distintas familias que, como ayer, hospedarán a nuestros laicos esta noche.

Contentos del encuentro.

Es la sensación común de todos, el sentirse satisfechos por este encuentro. Tantos años trabajando entre los capuchinos… Se nota la huella que ha dejado, su estilo, su carisma.

Hasta mañana,

 


Testimonio de San Pablo en la oración de la mañana.

A partir de las  8 de la mañana iban regresando los “misioneros” de la casa amiga donde quedaron hospedados y durmiendo la noche pasada. Y nos reuníamos para la oración de la mañana.

El Señor nos sorprendió con las lecturas de la liturgia de este domingo 24 del tiempo ordinario, lecturas testigos de la dureza del corazón del hombre y testigo de la misericordia infinita de Dios. Portoviejo, que organizó la oración se decidió por leer  proclamar el testimonio que Pablo refiere de sí y se lo cuenta a Timoteo. En el compartir alguien se expresó indicando que la lectura “le venía al dedo”, se sentía identificada. Así mismo ha obrado Dios en ella, como lo cuenta Pablo. La lectura era 1Tim 1,12-17.

Los cantos dieron el tono a toda la oración: “qué detalle has detenido conmigo…” y “Pescador de hombres” con “el Señor me ha mirado a los ojos…”

Mañana de síntesis.

Enseguida de las 9 nos encontramos en la sala para iniciar el trabajo de nuestra última mañana.

El Hno. José Cruz, Coordinador del Encuentro, sintetiza las vivencias e impresiones del día de ayer, intenso por la mañana e intenso por la tarde.

Haciendo recuerdo de nuestros hermanos mártires en la Misión de Aguarico, Alejandro e Inés, y haciendo cómo siempre junto a un gran hombre está a lado una gran mujer –Alejandro e Inés-, igualmente los capuchinos no podemos entendernos a nosotros mismos sino a lado de ustedes, los laicos “capuchinos”, los laicos que están a nuestro lado, que reciben nuestro influjo carismático y nosotros recibimos el influjo de su respuesta y de su respuesta como obedientes al Espíritu.

Una carta dirigida a los Capuchinos.

Y surge la conveniencia de redactar una carta desde este encuentro laical a los capuchinos, donde expresar a los capuchinos lo que sentimos por ellos y la necesidad que de ellos tenemos. Se forma una comisión de redacción que la integran los laicos Antonio Espinoza (Coca), Juan Mera (Guayaquil), Ercilia Sabando (Portoviejo), Barbarita Santamaría (Guayaquil) y Sonia Bermeo (Quito).

Trabajo conclusivo en grupos.

Los 5 grupos se van a poner a recordar y compatir, respondiendo así a las siguientes dos preguntas: 1. ¿Qué es lo más importante que hemos aprendido estos días?, 2. ¿Qué compromiso llevo conmigo a mi lugar de procedencia como laico comprometido?.

Plenaria:

A la 1ra.: lo más importante

  • Encontrar el verdadero sentido a nuestra misión de laico
  • El compartir experiencias y vivencias de cada zona
  • La fraternidad experimentada al sentirnos como una sola familia
  • La entrega de todos los grupos, el entusiasmo, la generosidad, el servicio de los hermanos, las familias que nos han recibido.

A la 2da.: compromisos

  • Compartir lo que hemos vivido estos días
  • Continuar con nuestra ardiente misión de servicio y apoyo en la comunidad donde nos encontremos
  • Ser constantes y perseverantes en la formación pastoral
  • Dar un trabajo de calidad

Solicitud:

Uno de los grupos solicita seguir con un segundo encuentro a nivel nacional.

Ante esta solicitud se abre un diálogo donde aparece la necesidad de continuar con lo comenzado, pero también a escala local, de cada fraternidad, y naturalmente una vez al año continuar con los encuentros de forma rotativa por las fraternidades.

Clausura. Eucaristía.

Precedió al acto de clausura un tiempo de posibles confesiones sacramentales, que fue aprovechado por distintos misioneros.

La Eucaristía muy bien preparada por el grupo de Guayaquil con una procesión de entrada suntuosa.

En las ofrendas se dio lectura a la carta que la comisión formada para el caso ha elaborado para los capuchinos de la viceprovincia. (En archivo adjunto puede leerse.) También en las ofrendas cada uno recoge un nombre por quien orar en ausencia.

También al terminar la eucaristía se entrega una tau y una vela encendida como signo del envío.

Quedamos todos sorprendidos cuando al momento de la bendición un grupo de mariachi se presenta cantando y tocando para festejar a nuestro hermano José Cruz en su cumpleaños.

Con la bendición terminamos un encuentro marcado por la presencia del Espíritu entre nosotros.

 


Con la Eucaristía terminó el encuentro. Lamentamos no haber podido concluir con una comida gozosa de hermandad.  No dio el tiempo para ello. Unos tenían que correr y almorzar de prisa para no perder su conexión de bus para viajar 8 horas a su destino. Los Mariachi seguían envolviendo de música la casa mientras otros hacían maletas, se sentaban en el comedor, comían y preparaban su marcha de regreso. Otros se despedían. Sí, todos almorzamos. Pero también rápidamente nos dispersamos. Eran las 3 de la tarde.

Y ya solos, la Comisión de Apostolado y Misión, podía leer con tranquilidad las conclusiones del encuentro, lo que los grupos fueron diciendo y están recogidos en resumen en la Tercera Crónica y la carta a los capuchinos que como adjunto se enviaba.

Queremos que una Cuarta Crónica, a modo de cierre del Encuentro, recoja como las conclusiones y pedidos de este primer encuentro de laicos capuchinos.

 

CONCLUSIONES Y PEDIDOS

Con las palabras de los participantes este encuentro ha servido:

  • Para encontrar el verdadero sentido a nuestra misión de laico
  • Para compartir experiencias y vivencias del trabajo laical en cada zona
  • Para experimentar fraternidad y sentirnos una sola familia
  • Para apreciar la entrega de todos los grupos, el entusiasmo, la generosidad, el servicio de los hermanos, y valorar a las familias que nos han recibido.

Y nos ha ayudado a comprometernos

  • A compartir en nuestros lugares de origen lo que hemos vivido estos días
  • A continuar con nuestra ardiente misión de servicio y apoyo en la comunidad donde nos encontramos cada uno
  • A ser constantes y perseverantes en la formación pastoral
  • A dar un trabajo de calidad

Y terminamos recogiendo en crónica el pedido que, en carta, nos hace la Asamblea del Primer Encuentro de laicos capuchinos a nuestra Viceprovincia.

Después de atestiguar que el Espíritu Santo ha estado presente en la convocatoria y en la realización del evento pide  a los Hermanos Capuchinos de Ecuador:

  • Que nos sigan acompañando en nuestro caminar laical.
  • Que sigan contagiándonos del carisma Franciscano Capuchino.
  • Que continúen fortaleciendo nuestra formación cristiana y misionera, que nos impulsa a vivir con más radicalidad nuestra vocación cristiana y de servicio.
  • Que se institucionalicen estos encuentros incorporándolos en los programas de misión y apostolado de los Hermanos Capuchinos.
  • Que estos encuentros se realicen, por lo menos, una vez al año y en las diversas presencias Capuchinas.
  • Poder contar para estos encuentros con la presencia del Hermano Superior Viceprovincial, para que nos anime y sintamos que su presencia está más cercana a este Movimiento Laical Capuchino.

Como Laicos Capuchinos nos comprometemos a:

  • Socializar esta rica experiencia con los hermanos y hermanas de nuestras comunidades.
  • Seguir fortaleciendo nuestra vocación laical para realizar nuestro trabajo desde la experiencia de fe y testimonio.
  • Mantenernos unidos en oración encomendando a Dios nuestra vocación y trabajo.
  • Hacer observaciones y dar sugerencias oportunas a los Hermanos Capuchinos para fortalecer el trabajo conjunto.
  • Mantener comunicación con las distintas presencias Laicales Capuchinas mediante cartas de animación, compartir experiencias y solidarizarnos con las necesidades que atraviesen nuestras comunidades laicales.

Los resultados de este encuentro los entregamos a nuestro Hermano Viceprovincial y por medio de él a todos los Hermanos de la Viceprovincia.

Quito, 13 de septiembre de 2010

Paz y bien.

 

Roque Grández

Secretario

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