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Los capuchinos en la zona noroccidental desde 1951

 
 

Antes de la llegada de los padres capuchinos, las tierras del noroccidente eran poco explotadas y la vegetación era exuberante de árboles centenarios que empezaban a ser explotados por los colonos que día tras día iban ingresando a la zona.

En este año existían las parroquias civiles: Nanegal, Pacto, y la más antigua Gualea, Nanegalito se parroquializó en el año 1952; La Armenia que en esa época se llamaba TAHUAGUIRI, estaba formada por pocas familias. Al carecer de vía carrozable, la entrada y salida de los colonos era a pie o a lomo de mula, además utilizaban cabrestillos (bueyes) para sacar la panela, el aguardiente, la naranjilla y otros productos.

Los arrieros utilizaban 5, 8 y 10 mulas para sacar las cargas, cosa que los caminos se destruían fácilmente por las fuertes lluvias y el trajinar de los animales; se formaban los grandes cangilones (camellones) que eran verdadero peligro para los transeúntes.

En lo religioso fueron atendidos por el párroco de Nono que entraba anualmente a dar misiones por 15 o 30 días, y en caso de  muerte eran atendidos por personas piadosas que ayudan a bien morir, hacían rezar el rosario y cánticos religiosos guiados por pequeños libros. Además eran atendidos por los padres oblatos que venían en época de vacaciones a pasar en la hacienda de Santa Elena.

La Comunidad Capuchina había enviado una comisión formada por los padres: Eustagio capuchino y el padre Jorge Iturralde Párroco de Nono diocesano, para hacer un reconocimiento de la zona noroccidental y darse cuenta de las necesidades y qué posibilidades había para que los padres capuchinos se hicieran cargo de atender a la zona. Los resultados de la comisión fueron positivos; tal es el caso que inmediatamente fue enviado el padre Luis De Viscarret, quien se estableció en Gualea, con la finalidad de atender: Pacto, Gualea, Nanegal y Nanegalito 

Para trasladarse de un lugar a otro lo hacía a lomo de caballo, por carecer de vía carrozable; a los tres meses de su llegada, fue destinado el padre Santos de Egüez para ayudar en el apostolado al padre Luis de Viscarret.

En aquella época, la situación fue muy difícil, la labor de los padres fue ardua, en vista de que tenían que hacer el papel de médicos y maestros; tal es el caso que el padre Luis, curaba muchas enfermedades y le toco hasta atender partos. Su labor fue muy sacrificada, porque los pueblos a los que tenían que atender estaban muy distantes los unos de los otros; soportaban las intensas lluvias, los grandes lodazales o el intenso calor del verano; se hospedaban en la casa más cercana que quedaba en su trayecto a la rivera del camino, en donde compartían con los dueños de casa los alimentos o algún refresco.

Cuentan que a pesar de utilizar encauchados y botas, debido a las intensas lluvias a lo largo del camino se mojaban los hábitos que lograban secarlos al calor de la cocina de leña en las  casas donde se hospedaban. Con el devenir del tiempo fueron a vivir en Pacto, Nanegal, Santa Elena, San Miguel de los Bancos, Pedro Vicente Maldonado y la Armenia. En cada lugar además de su labor pastoral, se preocuparon por la construcción de casas parroquiales, iglesias, y capillas, que los financiaban con ayudas de instituciones beneméritas especialmente de Europa.

Se preocuparon siempre de los enfermos, por los pobres, por los perjudicados, por los niños y ancianos. Trataron de integrar a los pobladores de la zona organizando la Cooperativa de Ahorro y Crédito y desarrollo comunal, capacitando a sus asociados en cursos de Cooperativismo, Contabilidad, Relaciones Humanas, comercialización y Mercadeo, también la pequeña industria de lácteos y panela, que desgraciadamente por la falta de responsabilidad y seriedad de algunos dirigentes, la Cooperativa no progresó y se encuentra en decadencia. A partir del Año 1958 al llegar la carretera a Gualea los moradores de la zona se preocuparon de adquirir un jip de medio uso y dar una facilidad para que se trasladaran los padres de un lugar a otro y cumplir con su misión.

Cuando se encontraban en Gualea los padres: Apolinar de Tafalia y el padre Gabriel De Asqueta, se produjo un incendio en el convento y la iglesia, a altas horas de la noche, cuando los dos padres dormían profundamente; cuentan los moradores del lugar al ver que las llamas devoraban las construcciones tuvieron que utilizar hachas y romper las puertas y así despertar a los padres, que en medio de las llamas  y desesperación el padre Gabriel se acordó de salvar de la quemazón al santísimo, que se hallaba en el sagrario, quien desesperado llevando en sus manos el copón corrió camino hacia Gualea Cruz.

Desde cuando los padres disponían de sus propios vehículos, conseguidos por donaciones, siempre y hasta el momento actual han prestado servicios en caso de emergencia de enfermedades, de desgracias y otros.

Entre los padres que han prestado servicio en su debido tiempo en el noroccidente de Pichincha podemos mencionar a los siguientes: Padre Luis de Viscarret, Padre Santos de Egüez, Padre Lorenzo de Aspurz, Padre Estanislao de Vidaurreta, Padre Eusebio de Iturgoyen, Padre Baltasar, Padre Rodrigo de Pamplona, Padre Vicente,Padre Apolinar de Talafia, Padre Gabriel de Asqueta, Padre Feliciano de Ansoen, Padre Bernabé de Laraul , Padre José Javier, Padre Santiago Ramírez, Padre Maximiliano Padre José Antonio Oroquieta, Padre Francisco Osteriz, Padre José Antonio Izaguirre, Padre Josué Izaguirre, Padre Matías De Torrano, Padre Idelfonso Gordillo, Padre José Luis Herrera, Padre Vicente Estarte, Padre José Martín Irure, Padre Félix Irure, Padre Marcelino Armendáris, Padre Marino Goicochea, Padre Ángel Oroz, Padre Ángel Legarrea, Padre José Ramón Hernáiz, Padre Jesús García, Padre Antonio Bandrés, Padre Eugenio Jáuregui, Padre Joaquín Sánchez, Padre Rodolfo Erburu, Padre Luis Carrillo, Padre Luis Saragüete, Padre José Briones, Padre José Cruz, Padre Jimmy Cely, Hermano Antonio Azpíros, Padre Germán Arteaga. Hermano Job Muñoz, Hermano Vicente Quisirumbay, Hermano Freddy Sarango, Hno. José Medranda, Washington Zapata y otros.

En el año 1959 en su recorrido de rutina el padre Gabriel de Azqueta se interesó por la educación de los pocos niños trayendo de Pifo a la Armenia a la señora Gloria Godoy de Auz como profesora pagada de los padres de familia, igualmente se interesó porque en este lugar llamado entonces TAHUAGUIRI se venerara como patrón a San José, por lo que personalmente hizo esculpir la imagen. Emocionado por la topografía de este lugar y su amplio horizonte había expresado que la Armenia se convertirá en el corazón de la zona. Todos los padres que han llegado a la Armenia en su debido turno han sentido como un pueblo hospitalario, nunca nos faltaban con las misas de los domingos y los días de fiesta, hasta que en el año 1988 designaron a la Armenia como residencia.

Con profundo cariño y gratitud recordamos a los padres: Feliciano, fallecido en Gualea, el padre Ángel Oroz fallecido en Pedro Vicente Maldonado y el padre Bernabé de Laraul fallecido en Quito y sus restos mortales fueron trasladados a San Miguel de los Bancos por solicitud exclusiva de sus feligreses, el Hermano Job Muñoz fallecido en la Armenia, rogamos a Dios para que les tenga en su reino por su labor misionera cumplida.

Al cumplirse 58 años de labor misionera la Comunidad de los Hermanos Menores Capuchinos, deciden entregar  estas comunidades del noroccidente a la diócesis de Santo Domingo de los Sáchilas. Abriéndose así a otros campos de misión y dando paso al Clero diocesano para que tomen la posta misionera de esta zona de las parroquias eclesiásticas de Gualea y Santa Elena. Elevamos nuestras plegarias de agradecimiento y gratitud a Dios por su labor misionera, pastoral y material realizadas en nuestra querida zona, que Dios les de la salud y fortaleza necesaria.

Sr. JOSE BOLAÑOS

 

San José de la Armenia, a 31 de Mayo del 2009

 

 

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